Quería preguntarte si tuviste en mente quién iba a interpretar a quién.
Sí, absolutamente. El personaje de Kevin Spacey es el más diabólico pero también el único en el que podés confiar, en el sentido de lo que significa un jefe: el que sabe más que vos y también el que te quita oportunidades. Necesitaba que quien se enfrentara a esa persona sea un tipo correcto: Jason Bateman encaja con el perfil. Necesitaba que los otros dos equilibraran la balanza, y realmente lo hacen.
¿Eso quiere decir que los roles se podían cambiar?
No, no lo creo. Creo que Charlie Day está fenomenal como antagonista de Jennifer Aniston, y Jason Sudeikis está equilibrado con Colin Farrell. Para ellos, estar en el mismo set, fue increíble.
Hubo un cambio específico en el aspecto físico, ¿no? Me refiero, por ejemplo, al pelo de Jennifer Aniston y Colin Farrell…
Y Jamie Foxx con sus tatuajes.
¿Lo decidieron al principio?
Todo surgió de cómo concebíamos a los personajes. En mi primera reunión con Colin hablamos sobre a dónde iría su personaje y concluimos en que iría a tal lugar a divertirse. Todo fue discutido. Luego él se convirtió en ese sujeto y fue hermoso para mí. Con Aniston fue parecido: a ella le gusta el control, todo limpio y blanco. Todo apuntaba a que construyera su personaje de la manera en que lo hizo.
¿Fue divertido trabajar con ella en el set?
Sí, porque para ella fue algo distinto. Fue como alejarse un poco y abrazar un personaje distinto. Irse un poco a la mierda. Su personaje busca la forma de dominar, es como un felino depredador. Todos sus movimientos aparentan eso.
¿Rodaste la secuencia principal con todos en el set?
Fue modular. Filmamos todas las semanas. Spacey filmó último, Colin primero y Aniston en el medio. En el medio, a veces, Jamie Foxx.
Entonces cómo fue, ¿el personaje se llamaba Motherfucker Jones en el guión original?
En el guión que él firmó, sí (risas). Era distinto, pero nosotros lo escribimos así.
¿Cómo hacés la transición de esas películas documentales que dirigiste previamente a la comedia?
Creo que encontramos la verdadera comedia allí. Algo que terminaría siendo terrible pero no lo es. Descubrí esa estructura en la vida real. Creo que es una transición muy natural. Cuando estuve editando y filmando, la estructura era esa, que pareciera natural.
¿Fue difícil encontrar el tono desde el principio de la filmación?
El día que estuvieron todos juntos fue la segunda semana. La segunda vez fue cuando hicimos la toma del auto, donde están todos juntos. Pero hay mucha dinámica en la película porque cada uno afecta al otro, hay como tres tomas, y no se puede manipular desde el cuarto de edición. No es el mismo efecto. Así filmé todo.
Es el doble de trabajo…
Seguro, pero es más copado. Es difícil pero es más cómico.
¿Pensás que a partir del éxito de ¿Qué Pasó Ayer? (The Hangover, 2009) se pueden hacer comedias como esta?
Quiero recordarle a todo el mundo que nuestra comedia trata de abrazar a un público mayor. No es que esa sea la primera de ese tipo: está Porky’s (1982), por ejemplo. Parece que hubiera que recordarle al público eso cada cinco años. Me gusta que el estudio confíe en el guión. ¿Qué Pasó Ayer? tiene un tono más oscuro, el nuestro es más sobre tres tipos con una relación tonta e incompetentes para cometer esos crímenes. Pero la diversión pasa por cómo se implican en esos asesinatos.
¿Van a filmar la película de Donkey Kong?
Está a medio escribir… También es de New Line. Si tenemos éxito espero que la quieran hacer, pero nunca se sabe.
¿Cuál es el tono?
Básicamente hay un montón de momentos donde no estuve presente en el documental, así que mi idea es contar esas situaciones de una manera más potente. La original es potente, pero de esta manera es más poderosa.
¿Dónde filmaste esta película?
Los Ángeles. Me encanta, porque mi hijo nació justo antes de empezar.
¿Habrá secuela?
¿Quieró Matar a MÁS Jefes? Espero. Creo que la gente disfrutará la historia, no me gustaría caer en el mismo terreno, pero cuando ves la química de estos tipos querés más.
¿Si se da la chance te gustaría volver a reunirlos?
Me encantaría. Pero no sé qué hacer con los jefes: no quiero arruinarles el final, pero puedo decirles que el plan original no funciona y algunos jefes siguen en pie… Quizás podríamos agarrar a uno, convertirlo en jefe y ver cómo sigue su historia. Eso sería interesante.
¿Hay alguien que hubieses querido para interpretar a un jefe y no pudiste elegir?
La verdad es que todas mis primeras opciones aceptaron. Lo leí en noviembre antes de filmar en junio y pensé en toda la gente que quería. Pensé que Aniston no aceptaría y aceptó. No deseé a nadie más. Es como una suerte repentina, con cada uno.
¿Volviste a alguna comedia de los setenta u ochenta como fuente de inspiración?
No pensé en ¿Qué Pasó Ayer? sino en Enredos de Oficina (Office Space, 1999), como también en otros documentales como American Movie (1999) por ejemplo. Básicamente fue ver muchos personajes, como los de Tira a Mamá del Tren (Throw Momma from the Train, 1987), de humor negro. Quería ver cómo estar seguro para hacerlo. Pero fue muy rápido, porque al segundo que vi a los tres protagonistas juntos todo cambió y me alegro de haber tomado esas decisiones porque funcionaron.
¿Creés que la mayoría de la gente se sentirá identificada con el film?
Creo que todos en algún momento tuvieron un jefe así: “el peor jefe del mundo”.
¿Te hicieron sugerencias sobre jefes reales?
Sí, siempre trato de estar atento y despierto para descubrir los consejos de los demás. A veces es una mina de oro, pero tenés que estar abierto para escuchar. Es por la dinámica de ir a lugares impredecibles.
¿Los actores tiraron sugerencias sobre sus personajes?
No, cada uno es guionista y tiene experiencia como productor. Charlie se encarga de un show de TV y Bateman está en la comedia hace décadas (literalmente, décadas). No están hablando de cualquier cosa: siempre es sobre la historia. Lo difícil fue encontrar qué podíamos mejorar del guión original. Si simplemente sos rígido, apestará.
¿Piensan en hacer un comentario para el DVD?
Sí. Va a ser genial por todo el contenido extra que no pudo entrar en la película. Yo vengo de la edición y es como matar un bebé, el cortar partes de la película que son buenas. Pero hay que reconocer qué cosas realmente necesita el film.
¿Fue difícil llevar el guión adelante? Porque es una comedia donde se asesina gente…
Es como un camino tonal hasta conseguir que salga bien, pero también mantener una línea de realidad porque todos tuvimos jefes así. En postproducción es ver cuán odiable hacemos el personaje de Spacey hasta que sea familiar. Básicamente se trata de hacer justicia y de cómo te tratan mal. Así que tuvimos que cuidar eso.
¿Podés hablar de cómo Colin decidió su look?
Fue toda su idea. Encontró cómo sería la forma de vestir de su personaje con kimono. Y realmente quiso hacer kung-fu y karate. Funciona y es tan sorprendente. Si lo ven en Escondidos en Brujas (In Bruges, 2008) que es bastante oscura, realmente trae a la vida a su personaje.
Buscá en qué cines y horarios podés ver Quiero Matar a mi Jefe (Horrible Bosses, 2011) en nuestra Cartelera La Cosa Cine.

